El juicio apresurado crece incontrolable en las redes sociales, basando la certeza sólo en el poder de una imagen o una frase biensonante. Sucedió ayer y hoy.

Primero con la imagen del cartel con letras volumétricas que está siendo colocado en la Costanera de Porvenir, claramente photoshopeado, cambiando Porvenir por Proveñir. Aunque la virgulilla de la ñ claramente delataba la manipulación de la imagen -entre otros signos evidentes-, mucha gente (de capitán a paje) creyó que era cierta y no sólo replicó la fotografía, sino que además la comentó repudiando el trabajo mal hecho por los responsables de este proyecto.

Y hoy, lo mismo con un grupo de supuestos turistas en las afueras del Hotel Cabo de Hornos. La imagen circuló por las redes sociales criticando que los visitantes extranjeros pudieran llegar a Punta Arenas en plena cuarentena, mientras los habitantes de la ciudad deben permanecer confinados. Sin embargo, los “turistas” resultaron ser científicos polacos que harán cuarentena 14 días en la ciudad antes de emprender viaje a la Antártica para continuar tareas e investigaciones impostergables.

Dos ejemplos de algo que hoy florece en las redes sociales: el sesgo de confirmación. Es decir, vemos sólo lo que queremos ver, cegados por circunstancias y creencias, prestando atención y seleccionando información que ratifica nuestras ideas e ignorando inconscientemente aquella parte de la información que no cuadra con ellas.

Opinión impaciente y apresurada, nuestro nuevo pan de cada día.

PD: Sobre este asunto, el filósofo y escritor Umberto Eco, en 2015, planteó lo siguiente: “Las redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que primero hablaban sólo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad. Ellos eran silenciados rápidamente y ahora tienen el mismo derecho a hablar que un premio Nobel. Es la invasión de los idiotas”.