Hace tres años, el agricultor y productor avícola Pedro Tenorio (65) construyó una casa con vigas de madera y le puso calefacción a leña para proteger a sus gallinas del duro invierno de Punta Arenas. 

Su historia dio la vuelta al mundo. Hoy, por el alto costo de los tacos de madera, les instaló calefacción a gas natural, tal cual usan todas las personas en la austral Región de Magallanes. 

“Lo importante es el cuidado animal. En invierno el frío las puede matar y por la falta de calor ponen pocos huevos. El alto precio de la leña hacía imposible mantener el sistema”, dice Tenorio, usuario del Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP) en la Patagonia. 

Justo antes de que las temperaturas bajaran a cero grados, durante el pasado invierno, terminó la instalación de cañerías. No sabe a ciencia cierta cuántas aves salvó, pero apenas aparece un centenar de gallinas lo sale a buscar con un cacareo que -según dice- refleja la felicidad que tienen. Y no es para menos, si cambiaron un muy bien cuidado gallinero por una “casa calentita aún mejor”. El recinto además cuenta con luces ​​Led y con un innovador manejo de excrementos para evitar los malos olores. 

En un espacio de 40 metros cuadrados hoy viven 160 gallinas, pero perfectamente alcanza para cobijar a 250. Tenorio cría gallinas felices y defiende su proyecto: “¿Por qué si son animales tienen que vivir en la mugre? No, las gallinas son como niños y deben vivir bien, además con la plata que me dan a través de sus huevos me ayudan a pagar su propia calefacción”, dice orgulloso. 

El productor asegura que en invierno se pierden muchos animales por el frío. La calefacción a leña ayudó en su momento; pero hoy, con el nuevo confort que les brinda a sus aves, tiene huevos seguros los 365 días del año. Sus gallinas son más magallánicas que nunca, porque viven con calefacción a gas natural, la misma que utilizan los habitantes de la región.

 

Para el director de INDAP Magallanes, Petar Bradasic, el manejo que hace la mayoría de los agricultores de la zona pasa por el cuidado animal y la posibilidad de entregar productos frescos y sanos. “Creemos que Pedro Tenorio es un ejemplo a seguir, por la dedicación y el cuidado que les entrega a sus aves”, asegura. 

También comenta que la actual pandemia y las adversas condiciones climáticas han dejado al descubierto la fragilidad de la importación de productos en la zona. “Hubo una semana en que no había ningún huevo en Punta Arenas, cuando se cerró la frontera por mal tiempo y pandemia, y solo teníamos a nuestros agricultores para proveernos”. 

“Un gran porcentaje de la producción de huevos proviene de gallinas confinadas, pero acá vemos lo contario, gallinas felices en un espacio cómodo. Es un lugar tan acogedor que hasta uno podría vivir ahí. El bienestar animal es muy relevante y como Ministerio de Agricultura estamos apoyando a nuestros emprendedores. Producir en Magallanes no es fácil, hay que ganarle a la naturaleza todos los días, y gracias a este proyecto la gente de Punta Arenas puede comer huevos frescos, del día”, señala Bradasic. 

El ingenio y la perseverancia de Tenorio lo hicieron merecedor de un reconocimiento nacional de INDAP y su historia hace tres años fue conocida en la TV europea, africana y en numerosos medios nacionales. “Durante toda mi vida quise hacer algo como esto. Trabajo de noche y día y hoy me siento realizado con lo que hago, soy un agricultor orgulloso y feliz”, afirma. 

 

Tenorio cría gallinas felices y defiende su proyecto

En un espacio de 40 metros cuadrados hoy viven 160 gallinas, pero perfectamente alcanza para cobijar a 250. Tenorio cría gallinas felices y defiende su proyecto: “¿Por qué si son animales tienen que vivir en la mugre? No, las gallinas son como niños y deben vivir bien, además con la plata que me dan a través de sus huevos me ayudan a pagar su propia calefacción”, dice orgulloso. 

“Durante toda mi vida quise hacer algo como esto. Trabajo de noche y día y hoy me siento realizado con lo que hago, soy un agricultor orgulloso y feliz”, afirma Pedro Tenorio.