El hombre todos los días burlaba el horror observando las estrellas, hostigando galaxias y quásares con pequeños telescopios o solo de memoria. Esas miradas al infinito imprimieron una coraza en su templo que le ayudará a olvidar los dolores terrenales. Aunque estuvo dos años en Isla Dawson, solo pudo escapar del lugar definitivamente el día de su muerte.

Por Cristián Morales, mención honrosa en el Magallanes en 100 palabras.